
Extracto del Ensayo HOMOSEXUALLIDAD. Historia de una «Patología».
La Homosexualidad en la Historia
Si hay un tema que ha generado controversia a lo largo de la historia de la sociedad humana ha sido la homosexualidad. Actividad practicada por diferentes culturas y sectas religiosas, incluso probada en distintas especies del reino animal, todo para intentar crear un diálogo de defensa.
Sin embargo, en todas las sociedades, la práctica homosexual siempre ha necesitado ser excusada para ser legal o simplemente para no estar mal vista, intentando acabar con los prejuicios de una sociedad machista y patriarcal.
Es el caso de la sociedad griega, donde a los hombres maduros se les permitía mantener relaciones sexuales con jóvenes, los cuales ejercían de aprendices de hombría. Su tutor era el encargado de enseñarle la madurez masculinidad, así como sus procesos. Una didáctica donde cabían las practicas sodomitas, pero siempre y cuando el “maestro” cumpliera con su esposa y mantuviera descendencia con ella.
En el caso de la antigua Roma, donde las prácticas homosexuales entre soldados de un mismo ejército (los cuales se podían llevar meses e incluso años sin tocar o ver una mujer) eran símbolo de masculinidad, una práctica que solo se podía entender entre hombres, pero con un ligero desprestigio al participante de la práctica que hacía de pasivo. De propio Julio César se decía en su época contemporánea que era la ramera de todo soldado.
Sin embargo, como si de una montaña rusa se tratase, a lo largo de la historia y sus distintos periodos, el tema de la homosexualidad ha tenido momentos de subida y bajada, como una noria.
Tras cierta permisividad en la Edad Antigua, la historia de la homosexualidad pasó por sus peores momentos durante la Edad Media, donde llegó a ser castigada mediante repugnantes torturas, e incluso sentenciada con la pena de muerte.
En la Edad Moderna, periodo bastante bohemio, lo que importaba eran las personas y el amor. La élite más intelectual celebraba reuniones de ilustrados, actividad que a menudo se solía amenizar en relaciones sexuales esporádicas u orgías, donde participaban personas de un mismo sexo. Esto era así por el afán modernista de conocer lo desconocido.
La sociedad Contemporánea también ha sido bastante cruel hacia el colectivo LGTB, llegando a catalogar la homosexualidad como una enfermedad, una malformación genética e incluso (y heredado de la Edad Media) como un símbolo diabólico. Durante los regímenes totalitaristas europeos (Franco Mussolini y Hitler) se volvió a la crudeza de la Edad Media.
Homosexualidad y Psiquiatría.
En 1886, el psiquiatra alemán Richard Von Krafft Ebing (pionero en escribir y especializarse entre las perversiones sexuales), incluía en su libro Psychopathia Sexualis la homosexualidad como una perversión sexual, y además le atribuía un origen hereditario.
La mayoría de los psicólogos del siglo XIX, y algunos del XX, veían la homosexualidad como una enfermedad mental. Llegaron a desarrollar todo tipo de teorías sobre el origen de la misma, porque al igual que ocurre en otros campos, la ciencia también tiene sus puntos negros, y uno de ellos es el tratamiento que durante mucho tiempo ha dado a los homosexuales.
Hasta los años 70´s, la homosexualidad y sus variantes (bisexualidad y transexualidad), eran consideradas patologías psiquiátricas científicamente “probadas”, hasta tal punto que la comunidad científica daba fe de ello. Inclusive ofertaron distintos métodos o tratamientos que aseguraban la cura de tal enfermedad.
Durante mucho tiempo se aseguró que era una conducta reprobable. Hasta la década de los 70´s, el tratamiento consistía en terapias a base de choques eléctricos producidos mediante electrodos, unas descargas aplicadas en el pene.
La homosexualidad femenina estaba muy oculta y apenas se constataban casos, no quiere decir que no existiese, pero en una sociedad machista y patriarcal, las lesbianas se cobijaban más a la sombra.
Otros tratamientos, impuestos por confederaciones de médicos religiosos, consistían en una combinación de medicina homeopática, psicoterapia y consejos religiosos (tratamiento practicado y ofertado BKA.
No obstante, aun hoy día, podemos encontrarnos fácilmente a través de las redes sociales, o de panfletos repartidos sin pudor en la misma calle, numerosos grupos de “profesionales” que ofertan cura para la homosexualidad o cualquier tendencia sodomitas.
El propio director de la asociación médica alemana Gero Winkelman, aseguraba en una carta enviada al diario alemán Der Spiegel:
«Sabemos de muchas personas con inclinaciones homosexuales se encuentran en dificultades y sufren mucho. Si alguien es infeliz, enfermo o se siente en momentos de tribulación, debe saber que nosotros podemos ayudarlo”.
El padre del psicoanálisis, Sigmund Freud, reflexionó mucho sobre la homosexualidad, e hizo su particular aportación a la “enfermedad”.
Él lo caracterizó como el resultado de un conflicto durante el desarrollo de la identidad sexual, donde el varón se identifica con el sexo femenino y empieza a sentir atracción por los hombres muy masculinos. Además, señaló que las madres de los homosexuales suelen ser «frías y exigentes».
En 1973, la Asociación Americana de Psiquiatría decidió eliminar la homosexualidad del Manual de Diagnóstico de Trastornos Mentales, y se apresuró por hacer desaparecer toda legislación discriminatoria contra este colectivo. Pero no fue hasta 1990, cuando la OMS retiraría la homosexualidad de la lista de enfermedades mentales, aunque no pudo impedir la práctica de “terapias curativas”.
En el año 2000, la OMS se vio obligada a firmar una declaración en la que expresa que: “no hay evidencia científica que apoye la eficacia de la terapia reparativa para alterar la condición sexual, por lo que no está incluida como tratamiento psiquiátrico”.
Una las teorías elaboradas por los profesionales psiquiátricos y psicológicos para explicar el origen de la homosexualidad es la Teoría Neuroendocrina Prenatal, la cual defiende que el origen es que un cerebro femenino se encuentra encerrado dentro de un cuerpo masculino, y viceversa en las lesbianas. Además, incide en que la patología es acusada por una base genética.
Fue Robert Spitzer el psiquiatra quien desmintió que la homosexualidad fuera una enfermedad. Spitzer realizó una clasificación empírica de las enfermedades, y fue cuando retiró la homosexualidad de la lista afirmando que: “Asumir públicamente la homosexualidad es bueno para la salud”.

Deja un comentario