La Casa de Dios

Durante siglos, los cristianos fueron perseguidos, torturados y sentenciados a muerte. Nada podía ser más importante que Roma en el siglo I de nuestra era, y Roma ya poseía su propio panteón de dioses, así, que un hombre al que llamaban Jesús de Nazaret, el cual estaba consiguiendo cada vez más adeptos entre la población contraria al imperio, estaba tirando por tierra toda la política de Roma a través de sus palabras y reuniones.

El Imperio Romano abarcó casi la totalidad del mundo conocido hasta el momento, e implicaba gran parte de lo que hoy es Europa, norte de África y parte de Asia, en el Extremo Oriente, donde nació un niño que estaba destinado a pasar a la historia como el hijo de Dios, hecho carne.

La Caída del Imperio Romano y la construcción del Imperio Católico

Tras varios siglos liderando el mundo, e imponiendo su cultura (la cual aún pervive), el cristianismo comienza a visibilizarse, teniendo en cuenta que desde la ejecución de Cristo, habían sido perseguidos y ejecutados, de hecho, los emperadores romanos se preocuparon mucho para que el nombre de Jesús, y su mensaje, quedara borrado de la historia, pero como ya sabemos, no lo consiguieron.

Una vez que cae el Imperio Romano (siglo V d.C.), el Cristianismo comienza a adquirir poder y adeptos. El mundo jamás pensó que un imperio tan grande y poderoso pudiese caer por cuestiones políticas y bélicas, esto fue aprovechado por los católicos para expandir la idea de que la caída y desarticulación de Roma, como la capital del mundo, había sido un castigo divino, por ejecutar a su hijo , quien vino a salvar al mundo casi quinientos años antes.

El pueblo comenzó a tener miedo y ganar adeptos de las enseñanzas del cristianismo, por miedo o devoción el mundo pensó que si un ente (Dios) tenía tanto poder que fue capaz de acabar con un imperio, este sería asombrosamente divino y por supuesto temeroso.

Concilio de Nicea, si no puedes con el enemigo, únete a él

Con Roma en cenizas, y el cristianismo avanzando imparable, el emperador Constantino creyó que elevar el cristianismo a religión oficial del Estado sería la solución al problema que estaban teniendo, y así, en el año 381, el cristianismo se legalizó, se convirtió en religión oficial del Imperio Romano (que ocupaba casi la totalidad del mundo conocido hasta el momento) y comenzó la creación de la institución más poderosa de la historia de la humanidad, la Santa Madre Iglesia Católica, Apostólica y Romana.

La ascensión del Cristianismo

Con el emperador y el pueblo de su lado, el crecimiento del cristianismo era imparable, en cuestión de un par de siglo elaboraron unas leyes (mandamientos), unas pautas de comportamientos, morales de vida, nombraron al descendiente de San Pedro en la Tierra (Papa), e incluso consiguieron introducirse en la política, es decir, en todos los aspectos de la vida la Iglesia tenía una parcela, hasta el punto de que en la Edad Media, un rey no podría reinar sino era aceptado por el Papa.

Para mostrar su poder, el Papa comenzó a adoptar símbolos monárquicos, comenzando por los números ordinales en su nombre para diferenciarse del resto de Papas, como un auténtico rey.

Incluso en el Descubrimiento de América, fue un Papa (Alejandro VI) quien repartió aquellas tierras entre españoles y portugueses, poniendo fin a la guerra entre ambos.

La explicación del por qué un Papa llegó a tener más poder que un rey tiene una explicación muy lógica. Un rey es el mandatario de un dominio geográfico, es decir, su reinado corresponde un área física de un determinado lugar, delimitado por fronteras, donde ninguna otra autoridad (rey) pueda inmiscuirse en sus dominios, sin embargo, el Papa, es el rey de un dominio espiritual, de la fe y espíritu de todos los hombres que creen en Dios en la Tierra, con lo cual, a pesar de no tener un dominio físico (hasta el momento), era dueño y señor de todos los cristianos, los cuales se repartían por todas partes, con lo cual, era dueño y señor de todo el mundo.

El Papa, el rey del mundo

Analicemos cualquier papa de la historia a través de la siguiente fotografía, y veamos qué cantidad de similitudes tiene el jefe de la Iglesia con el jefe de cualquier reino.

Todo rey a lo largo de la historia se ha caracterizado por una serie de elementos que no solo le diferencia por su condición de sangre azul, sino que además son símbolos de su poder.

  • Corona: Todo rey necesita una corona, es la expresión de su dominio, y el papa usa la llamada <<tiara papal>>.
  • Sello o anillo real: los reyes, a lo largo de la historia, usaron anillos personalizados, una de las funciones de estos anillos era la de sellar los documentos y cartas privadas con cera caliente, dejando la impronta de su escudo en la cera derramada del documento, por ello a determinados anillos también se les llama sellos. Al igual que cada rey, cada papa posee un anillo único, personalizado, la diferencia es que en lugar de ser usado para sellar documentos se usa para que l el fiel lo bese, demostrando así su lealtad y sumisión.
  • Báculo: el símbolo de todo rey en la antigüedad fue su espada, con la cual defendería su reino (simbolismo), el papa usa su báculo dorado.
  • Trono: Como todo rey, el Papa también tiene su trono, con motivos dorados que hace alusión al reino de los cielos.

La Basílica de San Pedro, el castillo del Reino de los Cielos.

Como todo rey, el Papa necesitó un castillo, una morada divina, y que además reflejara el poder que el Papa Dios tiene sobre la Tierra.

El lugar elegido fue la Roma del momento, la capital del antiguo imperio, y el lugar, como dice el dicho, donde todo llega: «Todos los caminos llegan a Roma», todos los cristianos deben abrazar a Cristo, todas las almas deben pertenecer al Vaticano a Dios.

Su situación no fue elegida fortuitamente, sino que se tiene la creencia de que la basílica se asienta sobre la tumba de San Pedro (la cual se puede visitar), guardián de las llaves del cielo. El tema de la financiación para su construcción, así como su decoración, donde intervinieron grandes nombres como Bernini, Miguel Ángel o Leonardo da Vinci, no es muy conocido.

Nos situamos en la Edad Media, la Iglesia Católica es la institución de mayor poder sobre la tierra, controla absolutamente todos los planos: política, sociedad, economía, espiritualidad, vida social, moral, cultura…

La idea del proyecto vaticano se salía de cuentas, sería el palacio el templo mayor construído de la historia, tan grande como el poder de Dios en la Tierra, con lo cual no debía haber precedentes, pero hablamos de una cantidad elevada de gastos que se escapaba a cualquier reino del mundo, por muy rico que este fuese.

¿Cómo se financió entonces la construcción y decoración de la «Basílica» más grande del planeta y su historia?

El Purgatorio, el Infierno y las Indulgencias, el mayor proyecto de marketing eclesiástico del siglo XV

Pongámonos en la piel de un hombre o mujer de la Edad Media, donde pueden ejecutarte por llevar una vida inmoral o apresarte en el calabozo durante semanas por el simple hecho de no acudir a misa. A todo esto hay que sumarle, que verdaderamente crees que Dios es quien rige todo, quien manda en todo y quien todo puede, es decir, tu vida fue dada por Dios, y él mismo puede arrebatártela cuando quisiere.

Bien, pues en este contexto, en el que la población está sometida a la Iglesia Dios, se inventó la venta de indulgencias a los fieles (los cuales ya eran millones por todo el mundo) para poder pagar la financiación de la Basílica.

Las induslgencias no es otra cosa, y explicado a grosso modo, que dar una oportunidad al pecador de redimir sus pecados y los de su familia antes de que muriesen, para que en el juicio final, Cristo interceda por nosotros (como un abogado) ante su padre, y ganemos la estancia en el cielo, en lugar del infierno.

Para ellos hubo que inventarse una pre estancia infernal, y surgió el llamado purgatorio, un lugar donde todos los fallecidos esperan su turno para el juicio final, un lugar donde revives las penas de tu vida una y otra vez.

La invención del purgatorio, vino acompañada de una serie de acciones que podían hacer que el interesado (o cualquier miembro de su familia ya sea vivo o muerto) se saltase el purgatorio, fuera directamente al juicio y además iría limpio de pecados, con lo cual tendría su parcela ganada en el cielo.

Estas indulgencias consistían en una serie de cartas u oraciones o documentos, que se vendían al interesado, el cual pagaría lo que hiciese falta con tal de no acabar en el purgatorio o en el infierno.

¿Imagináis la cantidad de dinero que se recaudó en todo el mundo con estas ventas, en una sociedad temerosa de Dios y su ira, y que abarcaba todo el mundo?

Ciudad del Vaticano, la Independencia de un reino de 440 metros cuadrados

Apenas tiene 800 habitantes, todos pertenecientes a directivos de la Santa Madre Iglesia, pero aun así, es uno de los reinos más poderosos de la tierra en cuanto a influencia.

Ya tenían a súbditos fieles, unas leyes normas, una institución legalmente reconocida, un palacio una basílica y un rey Papa, únicamente les quedaba una cosa por conseguir: la independencia.

La independencia del Vaticano se produjo en 1929 tras numerosos pactos con el gobierno italiano. Durante la Primera Guerra Mundial, la Iglesia se enemistó de Italia debido a que el Papa quiso frenar las guerras por diferentes vías, entre ellas la de pactar clandestinamente con países enemigos de Italia, cosa que no sentó nada bien al gobierno italiano, por lo que comenzaron los enfrentamientos.

Al final, se puso fin a la tensión entre Iglesia e Italia con la firma de los Pactos de Letrán, donde se reconocía la independencia del Estado Vaticano (tras décadas de lucha por conseguirla) pero con algunas condiciones, aun así, la Iglesia había alcanzado su objetivo casi 2000 años después, asentarse en la Tierra como uno de los reinos más poderosos del planeta y de la historia, todo un reino semejante a la grandeza de Dios.

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