Históricamente los gatos siempre han estado ligados a todo tipo de supersticiones, y aun más si son negros.
En muchas culturas son considerados animales sagrados, mientras que en otras son portadores de malo augurios.
En este artículo estudiaremos de dónde viene la mala fama y las supersticiones de los gatos negros, y que simboliza en distintas culturas.
El Gato Negro, portador de la muerte y la mala suerte
Durante la Edad Media la Iglesia ostentaba un gran poder a nivel político, social y económico, este fortalecimiento vino en parte gracias a la <<Divina providencia>>, que no es otra cosa que el poder de Dios sobre los hombres, donde el creador decide si eres digno de él una vez que dejas la vida terrenal, o te envía al infierno, es decir, el Santo Juicio.
La Iglesia dictó una serie de pautas de comportamientos para la población, entre las que estaban: las relaciones sexuales únicamente para concebir hijos, la monogamia, la obligatoriedad de acudir a misa y dar limosna a la Iglesia, e inclusive en la dieta nutricional de las personas, eligiendo qué días se podía comer carne y cuales no. En definitiva, se debía vivir en semejanza con Cristo y las leyes de Dios.
Como en toda sociedad, si hay normas también debe haber penas o castigos para aquellos que las incumpliera, así que la Iglesia consiguió que floreciera dos sentimientos en los corazones de los cristianos, el amor hacia Dios, pero también el miedo al mismo.
Y para llevarlo a la práctica nació no solo la idea de excomunión, lo que significaría que todo excomulgado acabaría en el infierno una vez que dejase el cuerpo, sino que se creó una de las más poderosas instituciones que ha existido jamás: la Santa Inquisición.
Gran parte de los juicios llevados a cabo por la Inquisición fueron contra las brujas , y se creía que estas tenían el poder de trasformarse en cualquier ser vivo de la noche: un cuervo, una lechuza, un escorpión o un gato negro, Pero ¿Por qué negro? Fácil, el negro es el color de la noche, es el color del Diablo, el color de la muerte y el color del luto tras la muerte de un familiar.
Es por ello que los gatos negros son considerados portadores de malos augurios, y ya en plena Edad Media nació la leyenda de que si te cruzas con un gato negro te traería mala suerte.
Entre los siglos XIII-XV se llevó a cabo una auténtica caza de gatos negros, llegando casi a extinguirse en España. No es que existiera una norma o ley que obligara a asesinar a estos animales, pero el pueblo, temeroso de que fuese una bruja o enviado de ella, los asesinaba, de hecho, en épocas de hambrunas, el gato negro se llegó a convertir en uno de los manjares más exquisitos de la gastronomía española del medievo.
El Gato Negro en el Antiguo Egipto
Algo muy diferente ocurría con estos animales en el Antiguo Egipto, los cuales eran adorados como dioses, de hecho, eran sagrados, y al contrario que en España, son portadores de buenos augurios, pues son la reencarnación de la diosa Bastet, diosa del amor, la protección y la armonía.
En tiempos del Egipto faraónico los gatos negros vivían en los templos sagrados, eran venerados como dioses y sabios seres, hasta el punto que se tenía la creencia que si un humano quitaba la vida a un gato negro adquiriría una maldición que salpicaría a todos los miembros de su linaje durante generaciones.
La creencia de que los gatos poseen siete vidas también proceden del antiguo Egipto. Según la mitología egipcia, el dios del Sol Atum, formó la <<Eneada>> (grupo de combate) junto con otros ocho dioses. Atum adoptó forma de gato y adoptó nueve vidas (la suya más las de los otros ocho dioses) para bajar al inframundo.
Sin embargo, a los países de habla hispana ha llegado la versión de que el gato posee siete vidas, pero esto no es más que cultura, es decir, la relación de creer en la mala y buena suerte que representa el número siete en España (y Latinoamérica), algunos ejemplos son: la superstición de los siete años de mala suerte si rompemos un espejo, los días de la semana, los pecados capitales… todo es siete.
Consolidación del Gato Negro como Ser Maléfico
La negativa fama del gato negro únicamente no procede de relacionarlo con el Diablo o con brujas, sino que, como en la mayoría de los casos, la literatura ha tenido mucho que ver.
El 19 de agosto de 1843 el famoso escritor Edgar Allan Poe publicó su novela <<El Gato Negro>>, un cuento de horror que narra la historia de un hombre que acaba con la vida de su gato negro, provocando que el resto de su vida sea mejor que la muerte.
Esta novela fue un auténtico éxito en ventas, vendiendo millones de ejemplares a lo largo de todo el mundo, consiguiendo extender y consolidar la fama que hoy goza este oscuro felino.
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