La Sirena, el bello pez y la mala mujer

Han sido protagonistas de series de televisión, películas, novelas… Por un lado se las han tachado de malvadas, dicen, que con su canto atraían hacia las rocas los barcos de los marineros, para que estos encallaran y así poder ser devorados. Por otro lado, marineros de antaño contaban cómo estos seres les habían ayudado a encontrar el rumbo cuando estos se encontraban a la deriva en la inmensidad del océano. Entonces, ¿son malvadas o benévolas?

La sirena en la cultura popular de hoy día

Lo cierto es que las sirenas forman parte de nuestra cultura, tanto que han llegado a convertirse en símbolo de una ciudad: Copenhague. La historia de esta sirena en concreto, ha llegado incluso a la gran pantalla. Fue Disney quien escenificó la historia de la sirena de Copenhague, aunque la leyenda de la misma fue adaptada para todos los públicos.

Pero, ¿realmente existieron las sirenas?

Algunos, incluso hoy en día, dicen avistar bancos de sirenas en distintos mares y océanos. Muchas de estas visitantes han sido «grabadas» cuando se acercan a la costa, de hecho en Youtube, podemos ver infinidad de vídeos donde aparecen extraños seres que afirman ser sirenas.

En 2017 una foto conmocionó a los menos escépticos. Por Internet circuló una fotografía tomada por un marinero danés que afirmaba haber capturado en sus redes de pesca el cuerpo de una sirena ya fallecida. Pero como casi siempre, la ciencia tiene explicación para todo. Un biólogo de la Universidad de Harvard afirmó que el extraño ser capturado no era más que una raya disecada y recortada a gusto del marinero que afirmó que era una sirena.

Lo cierto es que las sirenas son un invento humano, concretamente de antiguas mitologías, y las sirenas tal y como las conocemos hoy, mitad pez, mitad humana, es una adaptación o invención que surgió en la Edad Media.

Las sirenas en la historia

Originariamente, en la antigüedad clásica (Grecia, y posteriormente Roma) las sirenas fueron híbridos, poseían cara de mujer y cuerpo de pájaro, es por ello que se les sigue atribuyendo un canto fuera de lo común, capaz de hechizar a cualquier hombre. Prácticamente la dulce voz (como la de un pájaro) es lo único que queda de la sirena original con respecto a la de hoy día.

En la mitología griega y romana se las ubica en la isla de Capri, y se las relaciona con la muerte, puesto que son las guardianas de las puertas del reino de la misma, así que es muy común que en las tumbas colocaran la figura de una sirena. Y en la Asiria del 1000 a.C. ya se las conocía como un presagio de mala suerte, tal y como hoy las conciben el folclore británico.

No fue hasta la Edad Media cuando la sirena adoptó su apariencia actual, siendo un híbrido entre un pez y una persona (aunque en tradiciones culturales anteriores ya se citaba esta forma híbrida). En el siglo IV, cuando el cristianismo se alzó, consiguió acabar con las religiones paganas, y con ellas numerosos seres mitológicos, entre ellos las sirenas.

San Jerónimo, cuando creó la versión vulgata de la Biblia, las relacionó con las malas tentaciones:

«Y entre las ruinas de sus palacios resonarán los ecos de los búhos, y cantarán las sirenas en aquellos lugares que fueron consagrados al deleite». Isaías 13:22.

Durante el paleocristianismo se creyó que había tres sirenas con distintas aptitudes, las tres eran mitad vírgenes y mitad aves, las cuales engañaban a los hombres a través de sus cantos y melodías, consiguiendo extasiaros para posteriormente devorarlos. Según la interpretación evemerista (interpretación creada por Evero de Mesene), una tocaba la flauta, la otra la lira y la tercera cantaba.

En la creación de las leyendas de estos seres, siempre se las relacionó simbólicamente con las perversiones y tentaciones que encarnan las mujeres, las cuales llevan a la deriva a los hombres con sus encantos, así como las sirenas llevan a la deriva a los marineros con sus cantos.

Sirenas en la Literatura

Como en todo, la literatura se ha encargado de crear una leyenda sobre estos seres, totalmente distinta a la original, hasta el punto de rediseñar su aspecto físico. Algunos ejemplos son:

  • En Las mil y una noches se comienzan a describir las sirenas con aspecto de pez y con la capacidad de ver y respirar debajo del agua.
  • En la leyenda de Jasón y los Argonautas, los marineros se salvaron de morir encallados en las rocas gracias a la música de Orfeo.
  • En la Odisea, Ulises puso tapones de cera en los oídos de sus marineros para evitar que estos oyeran los cantos de estos seres, y poder evitar así un mal desenlace.
  • Según Bartolomé de las Casas, Cristóbal Colón avistó sirenas en su primer viaje a América.

La cultura popular ha descrito la parte humana de las sirenas con gran belleza, pero lo cierto es que la originalidad del atractivo físico de estos seres es bien distinta. Así lo manifiesta Horacio (8 a. C.) en su Epístola ad Pisones:

«si en pez acabase lo que es una hermosa mujer por encima,
¿aguantaríais la risa al verlo, camaradas?»

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