El castillo de Bran o popularmente conocido como castillo del Conde Drácula se encuentra en Rumanía. Se trata de una fortaleza medieval construida en las inmediaciones de Brasov, la capital del distrito rumano que lleva el mismo nombre, situada en la frontera entre Transilvania y Valaquia.
Historia del castillo
Fue construido por caballeros de la orden Teutónica sobre 1212 y su estilo arquitectónico es único en el mundo. Actualmente pertenece al gobierno rumano gracias al Tratado de Trianon, de 1920. Pero hasta entonces fue propiedad de la reina María I de Rumanía, descendiente del famoso Conde Drácula.
Esta residencia real destaca por su tétrica arquitectura, sin embargo su decoración original fue deshecha cuando María I de Rumanía heredó el castillo para que ella se sintiera más cómoda. Entre las estancias destacan sus más de cien escalones de acceso hasta subir a la enorme roca que lo soporta, la cual tiene una altura de doscientos metros, sus sesenta habitaciones, algunas de ellas interconectadas por pasadizos subterráneos, el pabellón del té o su místico patio central.
Localización y turismo
Esta maravilla arquitectónica es de gran interés turístico, cada año recibe miles de visitantes buscando pasear por las estancias del famoso conde. El acceso no es fácil debido a que se encuentra en medio de un bosque y cuya población más cercana se encuentra a 30 km, con lo cual hay que concertar las visitas a través de empresas turísticas. Su precio suele rondar unos 60 € por persona y suele incluir varias actividades.
Su popularidad le viene gracias al escritor Bram Stoker y su novela Drácula (1897), donde nació su personaje que todo el mundo conoce hoy. El Conde Drácula está basado en el personaje histórico Vlad III, conocido como Vlad Draculea o Vlad <<El Empalador>>.
La realidad del castillo del Conde Drácula
Se tiene la creencia que Vlad III, nuestro Conde Drácula, vivió en el castillo de Bran, pero la realidad fue bien distinta. Historiadores en sus investigaciones han deducido que su residencia real fue el castillo de Poenari, en la ciudad de Arges, Rumanía. La equivocación o creencia del castillo de Bran, una vez más, es gracias a la Literatura, el cine y la televisión. Vlad el Empalador únicamente estuvo en el castillo de Bran dos días en toda su vida, encarcelado en las mazmorras a su paso hacia Transilvania cuando Rumanía fue tomada por el Imperio Otomano.
Del verdadero castillo únicamente quedan unos cuantos muros en pie. En 1888 un deslizamiento de tierra de la montaña que lo soporta provocó la caída de gran parte del castillo al río Arges.
Su visita es posible, aunque para llegar al acceso hay que andar unos mil quinientos pasos cuesta arriba.
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Hasta la próxima.






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